'Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts' - Todos podemos hacer volar una cometa

01.01.2016 20:14


Blue Sky Studios es un estudio que no nos tiene muy acostumbrados a la originalidad en sus producciones. En ellas, no suele haber nada que las haga destacar por encima de otras películas de animación producidas por estudios como Pixar o Studio Ghibli. Desde que nos sorprendieron con su aparición en la industria del cine con 'Ice Age', solo han hecho que inundarnos con secuelas de esta saga o con nuevas licencias que no han acabado de funcionar, como 'Robots' o 'Horton'. Entretenidas, de temática interesante y con moraleja, pero que no calan hondo como si lo hizo 'Ice Age'. A base de golpes de slapstick de Scrat y con una ambientación prehistórica que no se deja ver mucho últimamente, nos engancharon a las aventuras de Manny, Sid y Diego. Prometían mucho y lo único memorable que han hecho hasta ahora está siempre relacionado con la helada saga. En su ya típica cita anual, nos han traído este 2015 una película que nadie esperaba, y que aún menos gente pedía. Un film sobre las tiras cómicas más míticas de Schultz (que en paz descanse), 'Peanuts'. O lo que es lo mismo, Carlitos, Snoopy y sus amigos. Me costaba relacionar una productora tan poco arriesgada con un trazo tan único y arriesgado como el de Schultz. ¿Estarían a la altura de plasmar unas viñetas tan mitificadas? La respuesta es tan rotunda como sorprendente: sí. Al igual que a Schutltz, "único" es el adjetivo que mejor define a este largometraje.


En los primeros instantes de los créditos iniciales vemos como se esboza un marco, como si el propio Schulz estuviera dibujando (lo sabemos por su inconfundible trazo). Sin saberlo, ya estamos presenciando el gran homenaje hacia el dibujante que se da en la cinta. No son referencias, ni son guiños hacia su figura. Es la sencilla y simple acción de respetar su pintoresca forma de dibujar a la hora de animar el largometraje. Vemos a Carlitos y a Snoopy tal y como los veíamos en las viñetas. Vemos a Carlitos sonreír con esa línea tan irregular, que denota en él inseguridad en todo lo que hace, y también vemos y escuchamos a Snoopy reírse de forma pícara y característica, junto con su pájaro amarillo Woodstock que siempre lo acompaña y su casa de madera roja, (mítica imagen la de él tumbado boca arriba encima de ésta). También escuchamos los pegadizos compases que siempre acompañaron a estos dos amigos en su serie animada, compuestos en esta ocasión por Christopher Beck. La unión de todos estos elementos resulta tan redonda, que es inevitable sumergirse de lleno en el mundo de Schultz. Con la diferencia de que por esta vez, lo haremos en un entorno animado por Blue Sky completamente en 3D, sin que esto signifique nada malo. Más bien es un punto más que anota el estudio estadounidense en su cuenta particular, al adaptar algo tan clásico al canon actual de animación, sin perder la esencia del original.


Pero una película no vive únicamente del apartado audiovisual, por mucho que este sea brillante, y el auténtico referente de este año en la animación por originalidad, singularidad e ingenio. Sin un guion a la altura, se quedaría en simple deleite visual, como podría ser el envoltorio de un regalo. No es el caso que nos ocupa, y el libreto escrito e ideado por los hijos de Schultz (Craig Schulz y Bryan Schulz) y co-escrito por el guionista Cornelius Uliano, es una delicia. Inocente, algo que lo convierte ideal para niños, y reflexivo, algo que lo hace ideal para adultos. Con esto quiero decir que los niños disfrutarán gracias a su humor infantil y los adultos disfrutarán/sufrirán con la historia de Carlitos, un personaje destinado al fracaso en todo lo que hace y que a medida que lo ves fracasar, estás deseando verle ganar, porque es muy difícil no simpatizar con él. El mayor problema que se le puede achacar es lo infantiloide de su humor, que puede echar para atrás a los más maduros que no estén dispuestos a abrir su mente. Al fin y al cabo es una película con un sector de público muy marcado, el de los niños, pero que no se olvida de quien los acompañan al cine. Para eso tenemos dos historias muy diferenciadas: la de Carlitos y su primer amor, y la de Snoopy y su primer amor. Como podéis ver, son la misma historia, solo que con distintos personajes y explicadas de diferente forma. Con Carlitos vemos achacado el problema del humor infantil mientras que con Snoopy se centraron en dotar de escenas de acción al film para que tuviera un ritmo acelerado, y la verdad es que son escenas espectaculares con unas batallas áreas movidas y muchos guiños hacia ese subgénero.


Los momentos estrella son aquellos protagonizados por Carlitos y Snoopy obviamente, pero no hay que olvidar del gran repertorio de secundarios que hay, de lo más variado. Cochino, Schroeder, Linus o Lucynos dejan buenos y divertidos momentos, y sobre todo, dotan de variedad de personajes a la historia. Todo esto es lo que hace de 'Carlitos y Snoopy' una película muy amena, pero lo que la dota de ser algo especial, es su moraleja final y como lo transmiten al espectador. Con algo tan simple como el vuelo de una cometa, consiguen decirlo todo. O de forma muy sutil, nos meten una reflexión acerca de las masas, las modas y lo ciegas que están. Algo impropio de Blue Sky Studios, que siempre ha tirado más por el entretenimiento que por la moraleja, pero que aquí es más bien al contrario, y es lo que la hace ser especial y estar muy por encima de algunas obras recientes de la animación como 'Gru: Mi villano favorito' y derivados, donde no hay mensaje ni moraleja con la que los niños saquen algo positivo del visionado más allá del buen rato que han pasado. Y es por esto (con peligro de reiterarme en la utilización de estas palabras) por lo que 'Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts' es la película de animación más sorprendente del año, pero ante todo, es una de las películas con más personalidad propia de este 2015.


Nota: 7.5/10